08 de marzo 2026
08 de marzo 2026
Alejandra Gutiérrez Castañeda
Abogada, Politóloga y Secretaria General de la RED Jóvenes X México en Morelos
El dolor de nuestra casa, Morelos: ni un paso atrás, ni una voz callada
Este mes de la mujer me presento ante ustedes no solo con la vestidura de mi cargo, sino con el peso de la realidad que cargamos las mujeres sobre los hombros. Esta no ha sido una semana más en el calendario; Morelos se tiñe de rojo y duele.
Duele en las aulas vacías y en los pupitres que hoy tienen flores en lugar de libros. A nuestras compañeras de la UAEM, jóvenes con sueños, con exámenes por presentar y con una vida por delante les arrebataron el derecho de existir. Los feminicidios contra estudiantes empeoran cada día en un Estado donde las autoridades no actúan y se lavan las manos tras este año y meses de gobierno; un Estado donde los funcionarios se burlan de los estudiantes en sus caras tras marchar por la desaparición de una de sus compañeras.
Soy una mujer de partido, una mujer que camina con miedo, pero también una mujer que cree en las instituciones y en la política como la herramienta más noble para transformar la vida de la gente, siempre y cuando se ejerza correctamente y se escuche a la ciudadanía. Pero hoy, mi trinchera es también un frente de batalla: una lucha diaria donde mi respaldo a los jóvenes y a las mujeres es total y mi lealtad permanece firme, soy joven, soy mujer y estoy harta de que nuestro futuro se escriba con miedo.
Los hechos hablan por sí solos. Y mientras nos matan, ¿qué hace el sistema? En un acto de absoluta ceguera y retroceso, vemos con indignación la desaparición del Instituto de la Mujer en Morelos, las acciones se han congelado. Justo cuando más necesitábamos refugio, acompañamiento y políticas públicas con perspectiva de género, nos quitaron el techo. Posteriormente se creó la "Secretaría de la Mujer", un sistema que, tras dos feminicidios en una semana, no ha salido a pronunciarse. Nuevamente, nos dejan sin respaldo.
Borrar las instituciones que nos protegen es enviarnos un mensaje claro: no les importamos. El silencio también irrita. Yo no soy una vocera de escritorio; soy una aliada de cada joven y de cada mujer que siente que su voz no cuenta. No estamos aquí para ocupar una silla; estamos aquí para que el pensamiento crítico de la juventud sea el eje recto de la política estatal. No podemos permitir que estudiar sea un deporte de riesgo. No podemos seguir viviendo en un estado donde salimos a buscar un título y nuestras familias terminan buscando justicia. ¡Ya basta de que las juventudes no regresen a casa!
Ser una mujer empoderada no es un eslogan; es tener la valentía de señalar lo que está mal, incluso dentro de la política, y proponer soluciones que nos devuelvan la paz. A mis compañeros jóvenes y mujeres: No se rindan. Su impulso y su voz son el motor de este cambio.
A las mujeres de mi Morelos: No están solas. Mi compromiso es ser el altavoz de sus causas y la mano firme que no descansará hasta que la seguridad sea un derecho y no un privilegio de pocos.
Hoy levanto la voz por las que ya no están, por los estudiantes que nos faltan, por las jóvenes acosadas y por todas aquellas que hoy tenemos miedo, pero decidimos caminar juntas.
¡Por un Morelos donde ser joven y ser mujer sea motivo de orgullo y no de
peligro!
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