09 de marzo 2026
09 de marzo 2026
Berenice Robi Vargas
Coordinadora Local de Afiliación del PT
Mujeres seguras
¿Mujeres seguras? Quizás solo en países donde se reconoce y previene la violencia de género contra la mujer y que también gozan de garantías para que sus derechos estén protegidos efectivamente por una constitución, en donde quizás ellas sí pueden salir a caminar libres por las calles sin miedo a que algo les suceda. Que viven dentro de un fuerte tejido social y de amplia seguridad para salvaguardar su integridad, como, por ejemplo, quizás en algún país nórdico como Islandia. Pero en países de América Latina como México, en particular en nuestro Estado, cada mes, o a veces hasta cada semana, lamentablemente, hay una nueva noticia de una chica o mujer desaparecida. Primero no podíamos salir por la noche, pero ahora tampoco podemos salir en la mañana camino al trabajo o a la escuela por el miedo a que nos pase algo, esto se vuelve peor si vamos solas.
En el marco de los preparativos del 8M, desaparecen mujeres jóvenes estudiantes de la universidad del estado y, en medio de las protestas y marchas, aparece el cadáver de una de las chicas. La consigna es clara: “La falta de seguridad dentro del entorno escolar”, pero el problema es más grave cuando volteamos a ver los índices de seguridad de nuestro Estado de Morelos.
En pleno 2026, el Morelos enfrenta retos difíciles con una alta percepción de inseguridad que supera el 90% y lo posiciona como uno de los estados más inseguros del país para las mujeres. También el robo, asalto y extorsión han aumentado hasta convertirse en comunes, pero lo que más nos duele, muchísimo, es el feminicidio de jóvenes estudiantes con un futuro; afecta muchísimo a sus familias, a las y los jóvenes y a la sociedad en general.
A casi una semana de que las protestas comenzaron por la desaparición de Kimberly, se suma la de Karol, ambas ya desafortunadamente localizadas sin vida. ¿Cuántas marchas y protestas tienen que hacer más para que las autoridades tomen acciones contundentes, para que se detenga la pérdida de una hija, hermana, amiga o compañera?
“¡Venimos a estudiar, no a desaparecer!” Es la expresión que más se repetía en las consignas de las movilizaciones de los jóvenes universitarios en todo el estado. Desde Cuernavaca hasta Jojutla, desde Mazatepec hasta Cuautla, los gritos en las protestas de los jóvenes universitarios respondían a un mismo sentimiento: ¡Ya basta de inseguridad! ¿Cuántas más compañeras tienen que faltar?
Actualmente, se han suspendido las clases; algunos chicos continúan sus estudios en modalidad virtual, pero al mismo tiempo también realizan marchas y manifestaciones como una medida para aumentar la presión social hacia las autoridades, como la fiscalía del estado o la rectora de la UAEM, para que los escuchen y escuchen sus demandas.
Pero desde el gobierno solo les responden que la universidad tendrá un nuevo programa de seguridad. ¿Pero esto es suficiente? ¿Con esto se evitará que continúen desapareciendo las jóvenes universitarias y que en un futuro no se repita la historia de Kimberly, o de Aylin o de Karol? La consigna es fuerte hacia la rectora Viridiana Hernández León y la gobernadora Margarita González Saravia y se mantiene el sentimiento vivo por medio de los carteles, las flores y las velas que están hoy en sus altares como un recuerdo de que nos hacen falta.
Hoy no solo nos falta una chica universitaria que quería estudiar, salir adelante para conseguir sus sueños, que tenía un nombre, familia, amigos y un futuro, sino muchas más mujeres de las que no sabemos, pero que su ausencia está ahí porque no pudimos defenderlas, cuidarlas. No hubo un mañana para ellas y para muchas otras que han caído, y solo nos queda luchar por nuestros derechos, creer en que un mejor futuro es posible, que un día podamos salir a la calle libres y seguras.
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