13 de abril 2026

 13 de abril 2026

Vicente Álvarez Sánchez

Politólogo

Política fiscal para mortales: La necesidad de la inteligencia financiera

La política fiscal parece que no es una tarea exclusiva del Estado, también lo es para el crimen organizado. Insistiré una y mil veces que los impuestos son la sangre del Estado, lo que lo mantiene con vida; así lo mismo para con los carteles y redes complejas del crimen.
El pasado 22 de febrero del presente año se llevó a cabo el abatimiento de “El Mencho”, líder del CJNG, a través de la estrategia Kingpin (abatimiento de capos, propuesta por la DEA en EEUU), y con ello se vio la indudable capacidad de inteligencia militar de nuestras fuerzas armadas. Si bien fue un éxito táctico militar, la fuerza letal solo neutraliza individuos, pero no organizaciones complejas, solo la inteligencia financiera puede asfixiar aquello con lo que una y otra vez se arman y se reorganizan, el capital.

La inteligencia financiera es un proceso complejo de recopilación, análisis, y difusión de información de transacciones económicas para identificar el origen y destino de recursos de procedencia ilícita. Dado que los carteles actualmente tienen presencia internacional, su capacidad de corromper gobiernos, armar ejércitos y pagar nóminas depende enteramente de su liquidez de sus actividades ilícitas. Matar al íder genera fragmentación y violencia, bloquear sus cuentas bancarias genera parálisis operativa del cartel.

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) es la institución encargada de llevar a cabo esta acción -Siendo parte subordinada a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, SHCP- con estrecha coordinación con la Fiscalía General de la República (FGR). La UIF a pesar de estar regulado por diversas leyes y estar alineado a estándares internacionales (como la GAFI) así como la inteligencia financiera de EEUU, la UIF poco ha detectado transacciones ilícitas, y encima que las detecta son mayormente desechadas.

La política fiscal por excelencia del crimen organizado es el lavado de dinero, que se derivan en varias estrategias (estratificación, empresas fantasmas, empresas fachadas, lavado basado en comercio, criptoactivos y criptomonedas, acciones bursátiles, pitufeo, etc.). Técnicamente esto puede detectarse de manera más pronta con un mejor análisis de datos y mejora en sus modelos de ciencia de datos del sistema financiero, así como mayor personal en el análisis por parte de la UIF.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se estima que entre el 2% y el 5% del Producto Interno Bruto (PIB) son derivados del lavado de dinero; por su parte el Instituto Mexicano de Contadores Públicos estima que es un 3.6% del PIB ¡Esto equivale hasta más de 1 billón de pesos! Mientras tanto la UIF solo bloqueó en todo 2025 apenas 4.6 mil millones de pesos. Es decir, de todas las transacciones financieras ilícitas, la UIF logró congelar solo un 0.4%.

Para 2026, de enero a febrero, la eficiencia de la UIF ha aumentado a 5 mil millones de pesos en cuentas congeladas según sus reportes. Eso sí, se agradece que Sheinbaum haya quitado al exlíder del PRD Pablo Gómez de la titularidad de la UIF y haya colocado a Omar Reyes, que tiene un perfil mucho más apropiado. Pero aun así los resultados son insuficientes.

¿Y si la UIF fuera más eficiente, se soluciona todo? No tan rápido, que la UIF tiene un gran tope, que es la corrupción en el Poder Judicial. De todos los fondos bloqueados casi el 80% se desbloquearon mediante el juicio de amparo y corrupción judicial. Por lo que aquí es importante que se legisle para dar mayor apertura a la extinción de dominio (que es la incautación de bienes por parte del Estado que se presumen ilícitos sin orden judicial) siendo esta inteligente y eficiente, sobre todo en el ámbito constitucional para evitar su inoperancia frente a jueces.

Para dar mayor fuerza a la extinción de dominio también debe ser más eficiente la FGR, quien da luz verde a la UIF para bloquear cuentas bancarias con actividades ilícitas y con ello identificar a los beneficiarios. Entre enero y febrero del presente año se han agregado 37 personas en el Listado de Personas Bloqueadas (LPB), pero debo insistir que el número, si bien más alto que el año anterior, sigue siendo irrelevante para las grandes redes de lavado de dinero.
Quiero concluir que para acabar con esta plaga llamada crimen organizado debe hacerse desde lo financiero, ahí donde reside su política fiscal. El ejército, como lo vimos, puede ganar una y mil batallas contra carteles, pero esto no hará más que se fragmenten, se reorganicen y tengan redes más complejas para no ser encubiertos. Dado que su política fiscal reside en el lavado de dinero, y este poco o nada se combate, el crimen organizado siempre tendrá como rearmarse una vez más.

Quiero cerrar diciendo que México es la gran lavadora de dinero del crimen organizado, no solo nacional sino también internacional, pues según informes de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, ¡Existe hasta un 98% de probabilidad de salir impune de actos de lavado de dinero! Aquí es donde la UIF debe replantear su estrategia y aumentar su personal de analistas, actuarios, contadores, etc., encargados de luchar contra esta actividad.
¡Mas que exigir acciones militares, deben exigirse acciones financieras contra el crimen organizado, contra su política fiscal del lavado de dinero!



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