24 de julio de 2026
24 de julio de 2026
Andrés Villalobos
Estudiante de Ciencia Política e Innovación Social
RECICLAJE ELECTORAL
El eterno retorno de los mismos apellidos
"Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error".
— César Garizurieta
En Morelos la contienda por el 2027 inicio un día después de haber culminado la jornada electoral del 2024, la democracia como se concibe en la práctica es contrario a la teoría, no es un ejercicio de renovación; es una lavandería de alta gama donde las mismas prendas, por más desgastadas y malolientes que estén, se meten a la centrífuga cada tres y seis años para salir presumiendo una "nueva" etiqueta de frescura. Mientras el calendario avanza inexorablemente hacia el 2027, el espectro político estatal huele a naftalina. No es que no haya gente capaz, esos abundan; es que el sistema ha erigido una muralla invisible que impide el paso a cualquier bocanada de aire fresco.
El proceso electoral que se avecina promete ser el mismo banquete recalentado de siempre. ¿Candidaturas ciudadanas? Un chiste de mal gusto. En Morelos, las "candidaturas ciudadanas" son, en realidad, el patio trasero donde los partidos envían a sus peones para ver si logran capturar algún incauto, o bien, son el refugio de los políticos de siempre que, tras ser ignorados por sus cúpulas, deciden disfrazarse de "independientes" para seguir cobrando del erario.
La escasez de cuadros medios y el nulo interés por el relevo generacional no son accidentales; son un diseño de protección patrimonial. ¿Para qué formar a alguien nuevo si el "negocio" familiar o de grupo funciona perfectamente con los mismos actores?
Observemos el ecosistema: hoy vemos figuras como Hugo Eric Flores Cervantes, quien, lejos de retirarse a descansar tras sus gestiones, sigue ahí, moviendo los hilos, ahora con la bandera del nuevo partido PAZ, demostrando que en Morelos no existen los exiliados políticos, solo los que están esperando a que el registro de su nuevo partido llegue por paquetería.
Por otro lado, la estructura de Morena en el estado, que fagocitó a buena parte de la oposición (desde el extinto PRD hasta piezas sueltas del PES y el PT), se ha convertido en el nuevo "PRI de los setenta". Es un ecosistema donde la lealtad se mide por la capacidad de saltar de barco en barco sin sonrojarse. ¿Relevo generacional? Pregúntenle a los jóvenes que, llenos de ideales, terminan repartiendo volantes para un candidato que ya fue alcalde, diputado y regidor, y que planea serlo otra vez.
La falta de cuadros políticos no es solo un problema de falta de "sangre nueva"; es una tragedia de gestión pública. Cuando los mismos nombres rotan en los mismos puestos —alcaldía, congreso local, secretaría—, lo único que se recicla es el modelo de ineficiencia. Morelos no necesita más nombres memorables; necesita funcionarios que no crean que su cargo es una herencia de sangre o un derecho de antigüedad.
Mientras tanto, el IMPEPAC observa cómo se crean y destruyen partidos como si fueran juguetes desechables. Es el juego de la silla, pero con presupuesto público: un grupo de élite se mueve de una silla a otra mientras el ciudadano, ese invitado de piedra, observa cómo los mismos rostros de hace una década nos prometen, una vez más, que "ahora sí" cambiarán las cosas.
El 2027 ya está aquí, y el "reciclaje electoral" ya comenzó a calentar motores. Los anuncios de "coordinadores" (que todos sabemos que son candidatos bajo otro nombre para burlar la ley) ya circulan por todo el estado. Prepárense: las boletas estarán llenas de apellidos que ya conocemos de memoria, esos que no tienen proyecto, pero sí mucha memoria para los negocios.
Al final, en la política morelense, el único relevo generacional que existe es el de los hijos de los mismos políticos que ya nos gobernaron, garantizando que el ciclo de mediocridad esté asegurado por al menos un par de décadas más.